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Signos de alerta de problemas gingivales y periodontales: sangrado, inflamación, mal sabor de boca y más...

Signos de alerta de problemas gingivales y periodontales: sangrado, inflamación, color de las encías más rojizo, pus, mal sabor de boca, halitosis, separación de los dientes, retracción de las encías…

 El mal aliento o halitosis es uno de los síntomas que refieren con mayor frecuencia los pacientes con periodontitis y que más les preocupan debido a las connotaciones sociales que tiene.


Se ha visto que el 95% de los casos de halitosis están relacionados con algún problema oronasal, de los cuales, el 5% es de causa nasal y el resto de etiología bucal. Por tanto, antes de pensar en un problema de otro tipo, hay que realizar una visita al dentista.


La halitosis de causa oral se produce en los pacientes que presentan en su boca bacterias anaerobias, que son capaces de degradar las proteínas de nuestra alimentación, y formar aminoácidos sulfurados, los llamados compuestos volátiles sulfurados (sulfuro de hidrógeno, mercaptano, putrescina…), que producen ese olor tan característico. Vamos a encontrar bacterias anaerobias sobre todo en las personas que presentan inflamación de las encías con bolsas periodontales, es decir, pacientes con gingivitis y periodontitis (el 80% de las bacterias que producen halitosis son patógenos periodontales encontrados dentro de las encías, donde hay menores cantidades de oxígeno). También se acumulan este tipo de bacterias en los surcos profundos de la lengua y de las amígdalas.


Para tratar este problema, en primer lugar es necesario realizar un correcto diagnóstico oral, para descartar que existan lugares con retención de alimentos (como caries, obturaciones y prótesis desbordantes), capa de cubrimiento lingual o alguna patología de las encías. Una vez diagnosticado el problema periodontal, es necesario realizar el tratamiento adecuado, mediante técnicas de higiene oral adecuada (correcto cepillado dental, interdental y lingual) y raspado y alisado de las raíces dentarias. Estas técnicas ayudan a controlar la microflora que produce la halitosis. En ocasiones, como tratamiento coadyuvante, pueden utilizarse antisépticos vehiculizados en pastas y colutorios, sobre todo para reducir la carga bacteriana de zonas inaccesibles, como dorso posterior lingual y amígdalas.